24 de Marzo
📣 A 50 AÑOS DEL GOLPE
A medio siglo de la más cruenta dictadura cívico-militar en Argentina, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC Argentina) reafirma que no hay democracia plena sin democratización de la palabra. Nuestra identidad se forjó en el antagonismo contra un sistema que intentó silenciarnos, y hoy, ante un escenario de regresión inédito, volvemos a levantar la bandera de la comunicación como un derecho humano inalienable.
La dictadura iniciada en 1976 construyó un aparato mediático de propaganda y sancionó la Ley 22.285 de Radiodifusión, una norma autoritaria que prohibía explícitamente a las organizaciones sin fines de lucro acceder a licencias.
Con la recuperación democrática en 1983, emergió una necesidad imperiosa de “abrir la boca” tras años de miedo y persecución. Así nacieron radios comunitarias en barrios, pueblos y ciudades, tildadas de “piratas” o “truchas” por un sistema legal heredado del terrorismo de Estado que seguía negando su existencia. Estas emisoras surgieron como canales de denuncia y espacios de organización social frente a los atropellos del poder.
Durante décadas, las radios populares lucharon por el Derecho a la Comunicación, trascendiendo el modelo puramente informativo para convertirse en actores políticos y pedagógicos. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2009 representó una conquista histórica: por primera vez se reconoció al tercer sector de la comunicación como sujeto de derecho, reservando un 33% del espectro para organizaciones sin fines de lucro.
Sin embargo, la democratización plena del sistema comunicacional enfrentó obstáculos: no solo por la resistencia de los grupos mediáticos concentrados, sino también por limitaciones en la voluntad política y en la implementación estatal, que impidieron profundizar transformaciones clave. A pesar de ello, la disputa por la palabra sigue siendo central, entendiendo la comunicación como un derecho y un campo de construcción colectiva.
A 50 años de aquel 24 de marzo, las radios comunitarias, alternativas y populares de AMARC Argentina sostenemos que defender la libertad de expresión no es una causa sectorial, sino una condición de posibilidad para la democracia. No permitiremos que la comunicación vuelva a ser tratada como una mercancía ni que el silencio gane las calles.
Seguiremos construyendo soberanía informativa, multiplicando voces y exigiendo Memoria, Verdad, Justicia y el pleno Derecho a la Comunicación.
¡Basta de ataques a la prensa!
30.000 compañerxs detenidxs-desaparecidxs, ¡presentes!
A 50 años del golpe, asistimos a un retroceso estructural en materia de libertad de expresión y derechos comunicacionales. Denunciamos que el Estado ha abandonado su rol de garante para transformarse en un agente de hostigamiento y desmantelamiento:
* Asfixia económica y vaciamiento: el gobierno mantiene paralizados más de 13.000 millones de pesos del FOMECA (fondos destinados por ley al fomento del sector), empujando a las emisoras populares a estrategias de supervivencia extrema.
* Concentración y decretos: mediante el DNU 70/2023 se eliminaron los límites a la multiplicidad de licencias, favoreciendo una hiperconcentración mediática que silencia el pluralismo federal.
* Represión: el caso del fotorreportero Pablo Grillo, gravemente herido por fuerzas de seguridad, simboliza una política estatal orientada a restringir la protesta social y castigar a quienes registran los abusos del poder.
Estamos convencidxs de que el embate contra el sector comunitario no es casual: somos quienes, día a día, sostenemos la comunicación alternativa y denunciamos las violaciones actuales a los derechos humanos, al tiempo que acompañamos históricamente la lucha de los organismos en su búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.
Las radios comunitarias han acompañado los juicios por delitos de lesa humanidad, no solo por los crímenes cometidos desde el 24 de marzo de 1976, sino también por los perpetrados por bandas parapoliciales en los años previos a la dictadura. Esas voces —las de los sobrevivientes, los testimonios, las verdades que emergen en cada audiencia— no forman parte de la agenda de los medios comerciales, pero son el corazón de nuestro trabajo cotidiano. En nuestras radios se escuchan sus historias, se acompañan sus luchas, se visibilizan sus reclamos y se celebran sus conquistas.
Créditos: AMARCARGENTINA

Durante décadas, las radios populares lucharon por el Derecho a la Comunicación, trascendiendo el modelo puramente informativo para convertirse en actores políticos y pedagógicos. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2009 representó una conquista histórica: por primera vez se reconoció al tercer sector de la comunicación como sujeto de derecho, reservando un 33% del espectro para organizaciones sin fines de lucro.